No todas las zonas de un centro escolar presentan el mismo nivel de riesgo. El análisis de la carga de fuego por zonas es el punto de partida para dimensionar correctamente los sistemas de protección activa y pasiva necesarios en cada espacio.
Cocinas y comedores escolares
Las cocinas son la zona de mayor riesgo en prácticamente cualquier centro con servicio de comedor. El uso continuado de fuego, aceites y equipos de cocción genera una carga de fuego elevada que exige sistemas específicos de detección y, en muchos casos, extinción automática. El incendio originado en una freidora mal supervisada es uno de los escenarios más frecuentes en este tipo de instalaciones.
Laboratorios y talleres de FP
Los laboratorios de química, física y biología, y los talleres de ciclos formativos, concentran materiales inflamables, reactivos químicos y equipos eléctricos que pueden ser el origen de igniciones. Su carga de fuego es significativamente superior a la de un aula convencional y su equipamiento exige extintores específicos (CO₂ en zonas con equipos electrónicos) además de los extintores de polvo ABC estándar.
Almacenes de material y cuartos de limpieza
Los almacenes de material didáctico acumulan papel, cartón y plásticos. Los cuartos de limpieza almacenan productos químicos con alto potencial inflamable. Aunque no son zonas de uso habitual, representan puntos de propagación rápida si se origina un incendio en su interior o en las inmediaciones.
Zonas técnicas e instalaciones
Los cuartos de instalaciones eléctricas, salas de calderas y cuartos de comunicaciones requieren una compartimentación adecuada y sistemas de detección que actúen antes de que el fuego se extienda al resto del edificio. En centros con antigüedad, estas zonas suelen ser las que presentan mayor riesgo de instalaciones obsoletas o sin mantenimiento actualizado.