Una cocina industrial no es un espacio homogéneo. El riesgo se concentra en puntos concretos, y un sistema de protección eficaz tiene que cubrir cada uno de ellos de forma simultánea.
Campana extractora y filtros de grasa
La campana es el punto de mayor acumulación de grasa en toda la cocina. Los filtros retienen partículas de la combustión, pero también acumulan residuos grasos que, sin limpieza periódica, se convierten en material altamente inflamable. La normativa exige que las campanas estén separadas al menos 50 cm de cualquier material que no sea clase A1, y que incorporen una bandeja retenedora de grasas con capacidad inferior a 3 litros e inclinación mínima de 45 grados.
Línea de cocción: freidoras, planchas y fogones
Freidoras con aceite a 180 °C, planchas al rojo vivo, fogones de gas en uso continuo durante horas. La línea de cocción concentra el calor más intenso y es el origen de la mayoría de los incendios en este entorno. Los fuegos de clase F que se generan aquí no se controlan con CO2 ni con polvo ABC; ambos agentes son ineficaces y pueden agravar la situación al proyectar el aceite encendido.
Conductos de extracción
Los conductos que evacúan el humo y los vapores atraviesan sectores de incendio y en algunos casos fachadas. Deben ser independientes por cocina, tener clasificación EI 30 cuando discurren por zonas protegidas, y contar con registros de limpieza cada 3 metros en tramos horizontales o en cada cambio de dirección superior a 30 grados.
Instalación de gas
Cuando el sistema de extinción automática se activa, lo primero que debe ocurrir es el corte del suministro de gas. El enclavamiento garantiza que esos dos eventos ocurran de forma simultánea, evitando que el combustible siga alimentando el fuego mientras el agente extintor actúa.
Almacén de inflamables y bodega
Aceites de cocina, productos de limpieza, combustibles auxiliares. Los almacenes adyacentes a la zona de cocción necesitan una sectorización adecuada para que un incendio originado en la cocina no se propague, o al revés.